Chile resiente su dependencia minera: economía cae 1,2% en abril y registra su peor desempeño en tres años
La fuerte contracción de la actividad minera volvió a evidenciar la vulnerabilidad de la economía chilena frente a los ciclos de extracción de cobre. Aunque el comercio y los servicios mostraron señales de recuperación, no lograron compensar el retroceso del sector que sigue siendo el principal motor exportador del país.


La economía chilena registró en abril su mayor caída en tres años. El Índice Mensual de Actividad Económica (Imacec) retrocedió 1,2% respecto al mismo mes de 2025, según informó el Banco Central de Chile, superando ampliamente las previsiones del mercado, que anticipaban una contracción más moderada o incluso un leve crecimiento.
El resultado representa el cuarto mes consecutivo de retrocesos y refleja, una vez más, el peso que mantiene la minería en el desempeño económico del país.
La producción de bienes cayó 5,4% en términos anuales, impulsada principalmente por una menor extracción de cobre. La disminución de la actividad minera terminó neutralizando el comportamiento más favorable de otros sectores productivos y arrastró al indicador general hacia terreno negativo.
La minería representa cerca de la mitad de las exportaciones chilenas y alrededor del 12% del Producto Interno Bruto (PIB), por lo que cualquier variación significativa en su desempeño tiene efectos inmediatos sobre el crecimiento nacional.
Comercio y servicios muestran resiliencia
A diferencia de la minería, algunos sectores vinculados al consumo interno lograron mantener cifras positivas.
El comercio creció 2,1% anual gracias al dinamismo en las ventas de vehículos, servicios de mantención, comercio electrónico y establecimientos de alimentos. El desempeño sugiere que el consumo de los hogares mantiene cierto nivel de actividad pese al contexto económico desafiante.
Por su parte, los servicios avanzaron 0,8% en doce meses, impulsados principalmente por el sector salud. Sin embargo, el crecimiento fue parcialmente compensado por una menor actividad en servicios empresariales, reflejando que la inversión y las decisiones corporativas continúan mostrando cautela.
Una economía de dos velocidades
Las cifras muestran un panorama distinto cuando se excluye la minería del análisis.
El Imacec no minero registró un crecimiento de 0,4% anual y se mantuvo estable respecto de marzo en términos desestacionalizados. Esto indica que la desaceleración no está distribuida de forma homogénea en toda la economía, sino que se concentra principalmente en el sector extractivo.
Para diversos analistas, el dato vuelve a poner sobre la mesa un debate recurrente en Chile: la necesidad de diversificar la matriz productiva y reducir la dependencia de actividades intensivas en recursos naturales.
El desafío de una transición productiva
La caída de abril ocurre en un momento en que Chile busca consolidarse como un actor estratégico en la transición energética global gracias a sus reservas de cobre y litio, minerales considerados críticos para la electrificación y el desarrollo de tecnologías limpias.
Sin embargo, el resultado también evidencia una paradoja: mientras la demanda mundial de minerales estratégicos crece impulsada por los objetivos climáticos, la economía chilena continúa expuesta a las fluctuaciones operativas y productivas de su sector extractivo.
El desempeño del Imacec reabre así la discusión sobre cómo aprovechar la riqueza minera para impulsar una transformación económica más amplia, capaz de generar mayor valor agregado, innovación y resiliencia frente a los ciclos de los commodities.
Fuente: Banco Central de Chile y Diario Universidad de Chile.

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