Carlos Slim apuesta por los grandes yacimientos offshore para consolidar su liderazgo en el petróleo
La decisión de Grupo Carso de adquirir el 30% de participación que tenía TotalEnergies en el yacimiento Kan no es una compra aislada. Representa un nuevo paso en la estrategia de Carlos Slim para convertirse en uno de los principales inversionistas privados del sector petrolero mexicano, con presencia creciente en activos considerados estratégicos para el futuro de la producción nacional.
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La operación, anunciada mediante un acuerdo vinculante entre Grupo Carso y TotalEnergies, incorpora a la empresa mexicana como socio del Bloque 30, ubicado en la Cuenca Salina del Istmo, en aguas someras del Golfo de México. El bloque seguirá siendo operado por Harbour Energy, que conservará el 70% de participación, mientras que el monto de la transacción no fue revelado.
Una apuesta por activos con alto potencial
Más que un cambio de accionistas, la adquisición refleja la confianza de Grupo Carso en el potencial de Kan, uno de los descubrimientos offshore más relevantes realizados en México en los últimos años.
En 2025, Harbour Energy concluyó exitosamente la campaña de evaluación del campo y elevó la estimación de recursos recuperables de aproximadamente 100 millones a 150 millones de barriles de petróleo equivalente, luego de confirmar un volumen cercano a 500 millones de barriles de petróleo in situ. Este incremento fortaleció las expectativas comerciales del proyecto y abrió el camino hacia su desarrollo.
Harbour prevé que tanto Kan como el gigantesco yacimiento Zama alcancen su Decisión Final de Inversión (FID) hacia mediados de 2027, paso indispensable para iniciar el desarrollo a gran escala de ambos proyectos.
Slim consolida un portafolio petrolero privado
La compra también fortalece una estrategia que Grupo Carso ha venido construyendo durante los últimos dos años.
En mayo de este año incrementó su participación en Zama hasta 22.3%, mientras que en enero anunció la adquisición de los campos Ichalkil y Pokoch, anteriormente propiedad de Lukoil. A ello se suma la compra del activo Kan, consolidando un portafolio que combina producción, exploración y desarrollo de nuevos campos costa afuera.
La importancia de esta estrategia radica en que Zama y Kan son considerados dos de los desarrollos privados más relevantes del Golfo de México.
Zama concentra recursos recuperables estimados en aproximadamente 750 millones de barriles de petróleo equivalente, mientras Kan aporta otros 150 millones de barriles recuperables, convirtiéndose en activos con capacidad para incrementar la producción nacional durante la próxima década.
El nuevo mapa energético mexicano
La operación también refleja un cambio en el equilibrio del sector petrolero mexicano.
Mientras Pemex enfrenta restricciones financieras y una producción en declive, compañías privadas como Harbour Energy han ganado protagonismo en el desarrollo de nuevos descubrimientos offshore. La empresa británica ya opera Zama, Kan y otros activos en México, donde mantiene una base de recursos superior a 400 millones de barriles equivalentes en proyectos convencionales costa afuera.
Para Grupo Carso, participar junto al operador desde etapas tempranas del desarrollo implica asegurar exposición a proyectos que podrían entrar en producción en los próximos años, en un contexto donde los nuevos descubrimientos de gran tamaño son cada vez menos frecuentes.
TotalEnergies reordena su portafolio
La salida de TotalEnergies del Bloque 30 también responde a una estrategia internacional de optimización de activos.
La petrolera francesa había incorporado esta participación tras adquirir SapuraOMV Upstream en 2024. Kan era uno de los activos heredados de esa operación, aunque México no representa actualmente un mercado productor para la compañía, cuya presencia en el país se concentra principalmente en actividades de exploración y comercialización de energía.
Con esta transacción, Grupo Carso profundiza su presencia en un sector que durante décadas estuvo dominado por el Estado y confirma que los grandes desarrollos offshore continúan atrayendo inversión privada, especialmente en proyectos con reservas relevantes y un horizonte de producción de largo plazo.

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