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Creación de un panel científico regional para guiar la transición energética marca la agenda climática en América Latina

50 países, bancos de desarrollo subnacionales y líderes científicos trazan en Colombia una hoja de ruta que pone a América Latina en el centro de la discusión sobre el fin de los combustibles fósiles.

1/5/2026
CAMBIO CLIMATICO
Redacción Simalco
Redacción Simalco

La reciente conferencia internacional celebrada en Santa Marta, Colombia, dejó uno de los acuerdos más relevantes para la región: la creación de un panel científico-académico que, durante los próximos cinco años, generará evidencia para orientar políticas públicas en ciudades, regiones y países.

Este panel estará liderado por figuras clave de la ciencia climática global, con participación destacada de expertos latinoamericanos, y busca cerrar una brecha histórica: la falta de conocimiento aplicado a las realidades del Sur Global en la toma de decisiones energéticas.

América Latina como laboratorio de transición

La conferencia reunió a más de 1.500 participantes de más de 50 países, en un contexto donde los mercados de combustibles fósiles enfrentan una disrupción estructural. En este escenario, América Latina emerge no solo como territorio de recursos, sino como espacio de experimentación política y económica.

Uno de los consensos más relevantes fue la necesidad de una transición energética “justa y popular”, que no replique los modelos extractivistas bajo una nueva etiqueta verde. Este enfoque resulta particularmente crítico para la región, donde economías dependientes del petróleo, gas y minería enfrentan el reto de diversificarse sin profundizar desigualdades.

Nuevo rol de la banca regional

Otro de los acuerdos con impacto directo en América Latina es la declaración conjunta de bancos de desarrollo subnacionales, que impulsan una “nueva arquitectura económica y financiera liderada localmente”.

Este movimiento representa un giro estratégico: en lugar de seguir lineamientos diseñados por organismos multilaterales tradicionales, los actores regionales buscan construir mecanismos propios de financiamiento, adaptados a las condiciones sociales y económicas de sus territorios.

Para países latinoamericanos, esto implica mayor autonomía en la definición de proyectos energéticos, así como la posibilidad de priorizar inversiones con impacto social directo.

Ética, ciencia y política: un nuevo equilibrio

La conferencia también incorporó un elemento poco habitual en negociaciones climáticas: la creación de un consejo interreligioso ecuménico que acompañará éticamente el proceso de transición. Este espacio abre la puerta a debates sobre derechos humanos, justicia climática y responsabilidad histórica, temas especialmente sensibles en América Latina.

Sin embargo, no todo fue consenso. Diversos analistas señalaron limitaciones en la participación de la sociedad civil y la falta de discusión profunda sobre temas estructurales como:

  • El futuro de las empresas petroleras estatales en la región
  • El control democrático de los sistemas energéticos
  • La eliminación de subsidios a combustibles fósiles sin afectar a poblaciones vulnerables

El riesgo del “extractivismo verde”

Uno de los puntos críticos para América Latina es evitar que la transición energética reproduzca el mismo modelo extractivo, ahora enfocado en minerales estratégicos o energías renovables.

Expertos advierten que, sin cambios sistémicos, la región podría pasar de ser proveedora de petróleo a ser proveedora de litio o cobre, sin modificar las dinámicas de dependencia económica.

Una agenda que continúa

Los resultados de Santa Marta no son un cierre, sino el inicio de un proceso. Brasil ya ha anunciado que llevará estos acuerdos a las negociaciones de la COP31, buscando revitalizar una agenda climática internacional que ha mostrado estancamiento en la última década.

Para América Latina, el desafío es claro: pasar del discurso a la implementación. La región tiene recursos, conocimiento y ahora una hoja de ruta inicial. Lo que está en juego es si logrará traducir estos acuerdos en transformaciones reales o si quedarán como otro intento fallido en la larga historia de las transiciones energéticas.

FOTO: Artem Podrez