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Meta apuesta por 1 GW de energía solar espacial: el giro hacia la IA presiona la infraestructura energética global

La inteligencia artificial ya no solo compite por talento y chips: ahora también compite por energía continua, limpia y a escala global.

28/4/2026
Meta centro de datos
Redacción Simalco
Redacción Simalco

La carrera por sostener el crecimiento de la inteligencia artificial ya no se libra solo en chips o algoritmos, sino en la energía. Meta Platforms anunció un acuerdo para asegurar hasta 1 gigavatio (GW) de energía solar recolectada desde el espacio, una apuesta que refleja la magnitud del consumo energético que demandarán sus centros de datos de IA en los próximos años.

El acuerdo fue firmado con Overview Energy, una empresa emergente que desarrolla tecnología para captar energía solar en órbita geoestacionaria —a unos 35,000 kilómetros de la Tierra— y transmitirla a instalaciones terrestres mediante haces de luz infrarroja de baja intensidad.

Energía desde el espacio: la siguiente frontera para los data centers

El modelo que impulsa Overview busca resolver una de las principales limitantes de la energía solar tradicional: su intermitencia. Mientras los paneles en tierra dependen del ciclo día-noche, la captación en el espacio permite una generación continua 24/7, maximizando la producción energética.

En términos operativos, la energía recolectada por satélites sería enviada a plantas solares existentes en la Tierra, que la convierten en electricidad sin necesidad de nueva infraestructura masiva ni uso adicional de suelo.

Meta prevé que esta tecnología entre en fase de demostración orbital en 2028, con acceso potencial a la energía hacia finales de la década.

¿Dónde se implementará? Indicios aún limitados

Hasta ahora, ni Meta ni Overview han confirmado el país donde se desplegarán los primeros proyectos. Sin embargo, hay indicios relevantes:

  • Meta ha concentrado recientemente sus inversiones en centros de datos en Estados Unidos, especialmente en estados como Texas, Iowa y Virginia.
  • La regulación espacial y energética sugiere que las primeras implementaciones podrían darse en mercados con marcos legales avanzados en telecomunicaciones y energía.
  • Empresas del ecosistema de energía espacial —como Northrop Grumman o Space Solar— han centrado sus pilotos en EE. UU. y Europa, lo que refuerza la hipótesis de que el proyecto inicial de Meta siga esa ruta.

IA: una demanda energética sin precedentes

El trasfondo de esta apuesta es contundente. Según estimaciones de la International Energy Agency, los centros de datos podrían duplicar su consumo energético global hacia 2030, impulsados principalmente por la expansión de la inteligencia artificial generativa.

Un solo centro de datos de gran escala puede consumir tanta electricidad como una ciudad mediana. En ese contexto, asegurar fuentes limpias, constantes y escalables se vuelve crítico para las grandes tecnológicas.

Almacenamiento: la otra pieza del rompecabezas

En paralelo, Meta también firmó una alianza con Noon Energy para desplegar hasta 1 GWh de almacenamiento de energía de larga duración, con un piloto de 2.5 GWh previsto también para 2028.

Este componente es clave: incluso con generación continua, los sistemas eléctricos requieren almacenamiento que permita gestionar picos de demanda y garantizar suministro estable durante varios días.

Más allá de la innovación: una estrategia estructural

La apuesta de Meta no es aislada. Forma parte de una estrategia más amplia de las Big Tech para asegurar su independencia energética frente a la presión que ejerce la IA sobre la infraestructura.

Empresas como Google y Microsoft también han incrementado sus inversiones en energías renovables, almacenamiento y, en algunos casos, exploración nuclear.

Lo que distingue a Meta es la escala y el riesgo tecnológico asumido: apostar por energía solar espacial aún en fase experimental.

Un cambio de paradigma energético

Si la tecnología logra escalar, podría redefinir no solo la operación de los centros de datos, sino el sistema energético global, al habilitar fuentes renovables continuas sin depender de condiciones climáticas o geográficas.

Para los ejecutivos, el mensaje es claro: la infraestructura energética se está convirtiendo en un factor estratégico en la economía digital.