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22/4/2026

Amet Novillo, Asociación Mexicana de Data Centers: “Se necesita ampliar la capacidad energética para el sector de data centers”

El crecimiento de los centros de datos en México se acelera, pero la falta de energía suficiente y talento especializado ya está frenando proyectos y poniendo en riesgo su consolidación como hub digital.
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Redacción Simalco
Redacción Simalco

Con 279 megawatts (MW) de capacidad instalada en operación en 2026 —más del doble frente a los 115.5 MW de 2024—, la industria de centros de datos en México refleja un crecimiento acelerado en medio del auge de la economía digital. Sin embargo, este avance contrasta con un límite estructural: la infraestructura energética aún no crece al mismo ritmo que la demanda y esto lo vuelve un desafío para el sector, advierte Amet Novillo, presidente de la MEXDC.

“Avanzar de 115.5 MW a 279 MW en operación en un entorno de restricciones energéticas es una señal clara del potencial de la industria, pero también una advertencia” indica.

En el marco del tercer aniversario de la Asociación Mexicana de Data Centers (MEXDC), el sector hizo un balance de su evolución y de los retos que marcarán su siguiente etapa. La organización subrayó que la industria ha entrado en una nueva fase que dependerá directamente de la disponibilidad de una infraestructura energética confiable, limpia y competitiva.

Crecimiento sostenido, pero con techo

El crecimiento anual de la industria ronda los 44 MW, una cifra que, aunque constante, resulta limitada frente a la expansión de servicios digitales como banca, telecomunicaciones, comercio electrónico, streaming e inteligencia artificial, “este ritmo evidencia la necesidad de ampliar la capacidad energética disponible para el sector digital”, señala Novillo.

La presión ya es visible en la operación del sector, “en México, sí tenemos esa problemática, sí nos está deteniendo el crecimiento el tema eléctrico como tal; hay data centers ahorita que están esperando ser energizados”, afirma.

Inversión privada que intenta cerrar la brecha

Frente a este escenario, el sector privado ha comenzado a reforzar su apuesta, Novillo detalla que la inversión privada alcanza cerca de 340 millones de dólares destinados a infraestructura eléctrica, principalmente en el Bajío.

“Los recursos se enfocan en subestaciones de alto voltaje y refuerzo de líneas de transmisión para atender requerimientos actuales”, explica, aunque advierte que estos esfuerzos no sustituyen una planeación estructural desde el ámbito público, “estamos invirtiendo como industria, pero esto no puede ser un esfuerzo aislado”.

Energía: el límite del desarrollo digital

El principal obstáculo para nuevos proyectos no es la falta de capital, sino la infraestructura que los hace viables, “hoy el límite es claro: generación eléctrica suficiente, redes de transmisión robustas, capacidad de distribución y procesos regulatorios alineados con la velocidad del mercado”, afirma Novillo.

La falta de definición en estos elementos ya comienza a desacelerar decisiones de inversión e incluso a desplazar proyectos hacia otros mercados de América Latina con mayor certidumbre.

Talento: el reto que crece en silencio

A la par del desafío energético, la industria enfrenta un déficit de talento especializado que podría convertirse en un cuello de botella, “estos resultados subrayan la necesidad urgente de replantear los esquemas de colaboración entre instituciones educativas y empresas del sector”, señala Novillo.

Las áreas críticas —energía, operación, mantenimiento y diseño de infraestructura— requieren perfiles técnicos altamente especializados, aún escasos en el mercado, “la falta de entendimiento sobre la relevancia estratégica de esta industria —que sostiene servicios bancarios, telecomunicaciones, comercio electrónico, streaming e inteligencia artificial— sigue limitando su capacidad de atraer profesionistas con alto potencial técnico”, agrega.

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