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3/12/2025
Guillermo García Alcocer, ITAM: “Sostenibilidad y movilidad social son ya parte estructural de la institución”
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Reconocido como una de las instituciones académicas más influyentes de México en economía, derecho, ciencia política, relaciones internacionales, matemáticas aplicadas y administración, el Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM) atraviesa un proceso de transformación que busca sostener su excelencia académica sobre una base más amplia: la inclusión, la movilidad social y la sostenibilidad como principios estructurales.
Ese cambio se articula en Visión ITAM 5.0, un modelo que, más que imponer lineamientos, formaliza una serie de iniciativas sociales y ambientales que durante años surgieron desde la propia comunidad. Así lo explica Guillermo García Alcocer, director de Planeación del ITAM, en entrevista:
“Todo empezó de manera orgánica”, afirma. “Había profesores, alumnos y áreas administrativas trabajando por su cuenta en temas ambientales, en apoyo comunitario, en equidad. Lo que hicimos fue identificar todo eso, integrarlo y convertirlo en una política institucional coherente”.
Esa articulación dio pie a un modelo que busca no solo formar profesionistas de alto nivel, sino también líderes conscientes del entorno, preparados para los desafíos sociales y ambientales del país.
Un compromiso con la movilidad social
El corazón de ese esfuerzo está en la política de becas, una de las más amplias en la educación superior privada en México. Uno de cada tres estudiantes del ITAM recibe apoyo económico, y el programa no se limita a evaluar promedios escolares. La institución aplica exámenes de clasificación que permiten medir el potencial académico real y, a partir de ello, se ofrece una beca ajustada al perfil económico del estudiante.
“La colegiatura no debe ser el impedimento para que una persona con talento estudie”, enfatiza García Alcocer. Esta visión se refleja también en apoyos complementarios: manutención, alojamiento, movilidad académica e incluso herramientas básicas como computadoras, necesarias para que el desempeño no dependa de la capacidad económica.
Ese esfuerzo tiene impacto nacional: 30% de los estudiantes proviene de otros estados del país, jóvenes que sin estos apoyos difícilmente hubieran podido trasladarse a la Ciudad de México para estudiar en una de las universidades más exigentes.
Proyectos ambientales y sociales que nacieron desde el alumnado
Antes de convertirse en una estrategia institucional, el ITAM ya era un laboratorio vivo de acciones impulsadas por la comunidad. Estudiantes y profesores desarrollaron proyectos de impacto ambiental y social: desde iniciativas para mejorar el entorno urbano y atender problemáticas comunitarias hasta emprendimientos verdes que hoy reciben reconocimiento internacional.
Entre esas historias está el desarrollo de un “árbol líquido”, un dispositivo biológico capaz de absorber CO₂ y mejorar la calidad del aire, creado por estudiantes y presentado en el El Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT), o el proyecto ganador del Hult Prize, donde alumnos identificaron que el pez diablo —una especie invasora que destruye ecosistemas en los ríos del norte del país— podía aprovecharse como proteína magra, generando una solución ambiental y una oportunidad económica para comunidades locales.
“Estas ideas no nacieron en un salón de juntas, nacieron de la iniciativa y curiosidad del estudiantado”, señala García Alcocer. “Lo que hicimos fue darles estructura para que crecieran”.
Sostenibilidad que también se vive en el campus
El compromiso no se queda en las aulas. El ITAM opera con 100% de energía renovable, proveniente de una planta eólica en el Istmo; cuenta con sistemas de captación de agua pluvial para riego; mantiene un pequeño bosque urbano en plena Álvaro Obregón; y trabaja con la comunidad cercana mediante clínicas jurídicas, educación para adultos y programas de arte urbano que han transformado el espacio público alrededor del campus.
Estas acciones, explica García Alcocer, no solo generan beneficios ambientales o sociales: forman a los estudiantes en empatía, responsabilidad y ciudadanía, valores indispensables para cualquier liderazgo contemporáneo.
Una sostenibilidad que se volvió identidad institucional
Lo que comenzó como esfuerzos espontáneos hoy es un modelo sólido que integra docencia, investigación, operación y comunidad bajo una misma visión. Visión ITAM 5.0 no solo busca incorporar contenidos sobre sostenibilidad, ética, economía ambiental y gobernanza; también aspira a que cada estudiante viva esos principios como parte de su formación cotidiana.
“Tenemos una comunidad diversa, talentosa y con un enorme sentido de responsabilidad social”, concluye García Alcocer. “Cuando esa energía se alinea, el impacto es profundo: abrimos oportunidades, reducimos barreras y formamos líderes que entienden que su éxito está conectado con el bienestar de quienes los rodean”.
Con este enfoque, el ITAM refuerza su papel como una institución que, además de generar conocimiento, trabaja activamente para construir un país más equitativo y sostenible.
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