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23/9/2026
Erika Durán, Bioelements: “El packaging ya no es solo precio: regulación, logística y operación deben evaluarse juntas”
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Las nuevas reglas sobre plásticos, economía circular, contenido reciclado y disposición final están obligando a las empresas a revisar sus empaques antes de que entren en vigor prohibiciones o nuevas obligaciones. Bioelements trabaja con materiales compostables, biodegradables, biobasados y con contenido reciclado posconsumo para responder a requerimientos distintos entre mercados.
El empaque está dejando de ser una decisión concentrada únicamente en precio y abastecimiento, el avance de distintas regulaciones ambientales en América Latina está llevando a las compañías a evaluar también el material, su certificación, el mercado en el que será utilizado, la disposición final y hasta su comportamiento dentro de las líneas de producción y cadenas logísticas.
Para Erika Durán, directora de Ventas de Bioelements, uno de los principales retos para las empresas con operaciones regionales es precisamente que no existe una única solución que pueda aplicarse automáticamente en todos los países “Tenemos materialidades compostables, biodegradables, biobasadas y también materiales con contenido de PCR. Vamos alineándolos de acuerdo con las necesidades regulatorias de cada país” explicó.
La compañía ha desarrollado más de 36 formulaciones para distintos usos y mercados, su modelo parte de analizar tanto las características técnicas que requiere el cliente como la regulación aplicable en el lugar donde será utilizado el empaque, Durán señala que incluso la materialidad solicitada inicialmente por una empresa puede cambiar después de ese análisis.
“Muchas veces el cliente puede llegar con una idea y decir: ‘necesito que el empaque sea PCR’. Pero cuando revisamos la normativa y la regulación del país, vemos que de pronto debe orientarse hacia un biodegradable o hacia un compostable”, explicó.
Un mapa regulatorio cada vez más complejo: La dificultad aumenta para las empresas que venden el mismo producto en distintos mercados latinoamericanos.
México, por ejemplo, estrenó en enero de 2026 su Ley General de Economía Circular, que incorpora la Responsabilidad Extendida del Productor (REP) y establece obligaciones para avanzar hacia productos con diseño circular cuando sea ambiental, técnica y económicamente viable.
A ese marco federal se suman disposiciones estatales y locales. En Ciudad de México, la regulación sobre plásticos de un solo uso contempla especificaciones particulares para los productos compostables, incluidos requisitos de registro y etiquetado. La normativa local establece, por ejemplo, que estos productos deben identificar su condición de compostables, incorporar el número de registro correspondiente y cumplir con las especificaciones técnicas aplicables.
Colombia presenta otro esquema, el país cuenta con un impuesto nacional sobre productos plásticos de un solo uso utilizados para envasar, embalar o empacar bienes, y en 2026 la DIAN precisó las reglas aplicables también a determinadas importaciones.
Perú, por su parte, dispone de una ley específica sobre plásticos de un solo uso y de un reglamento técnico para bolsas de plástico biodegradables. Brasil también reforzó sus obligaciones con la creación de un sistema nacional de logística inversa para envases plásticos, que involucra a fabricantes, importadores, distribuidores y comerciantes.
Este mosaico normativo explica por qué, para una empresa regional, sustituir un empaque no consiste simplemente en cambiar un plástico convencional por otro material.
Anticiparse para evitar costos operativos
Para Durán, el mayor riesgo está en esperar hasta que una prohibición o una nueva obligación esté próxima a entrar en vigor “No solamente es un costo del empaque. Cuando te adelantas a estas regulaciones vas a cometer menos errores y tienes la oportunidad de validar que el producto, desde el inicio, esté diseñado con las normativas, certificaciones o regulaciones que van a salir para el mercado” afirmó. Esta anticipación también permite involucrar áreas que tradicionalmente no participaban en la selección del empaque.
“No solamente es un tema de precio, que normalmente es lo que le importa a compras. También lo puedes validar con operaciones, logística, sustentabilidad y marketing”, señaló.
El punto es relevante porque un material que cumple con un determinado requerimiento ambiental debe también mantener su desempeño durante fabricación, almacenamiento, transporte y entrega. Durán explica que realizar el cambio con poco tiempo puede llevar a seleccionar un material que después no se comporte correctamente en una máquina de producción o que presente dificultades dentro de la cadena logística “Todos esos riesgos los puedes minimizar cuando comienzas a trabajar con tiempo antes de que llegue la prohibición” señaló.
Certificación para respaldar las características del material
En este proceso, la certificación se convierte en otro componente del cumplimiento, Bioelements informa que sus bolsas tipo camiseta, bolsas para residuos, wicket, bolsas tipo riñón sin refuerzo y empaques flexibles termosellados cuentan con certificaciones OK compost INDUSTRIAL S0697 y OK compost HOME S0697. La empresa también ha incorporado soluciones fabricadas con plástico reciclado posconsumo (PCR).
En este último segmento, Bioelements Group cuenta con certificación Global Recycled Standard (GRS) para la categoría de materiales reciclados y packaging, de acuerdo con el registro de Ecocert, el estándar permite verificar contenido reciclado y trazabilidad dentro del alcance específico de la certificación. Las certificaciones, sin embargo, no sustituyen las obligaciones legales de cada jurisdicción. Un producto puede acreditar determinadas características técnicas y, al mismo tiempo, necesitar registros, etiquetados o autorizaciones adicionales para comercializarse en un mercado determinado.
Retail y e-commerce, entre los primeros mercados
En México, Bioelements ha concentrado buena parte de su actividad en retail y comercio electrónico, particularmente en bolsas de acarreo y bolsas destinadas a pedidos de e-commerce, Durán mencionó entre sus clientes en el país a Walmart, Coppel y Uber Eats, y señaló que la compañía también está avanzando hacia empaques industriales, donde observa nuevas exigencias tanto de desempeño como de cumplimiento ambiental.
Bioelements nació en Chile y actualmente tiene operaciones en México, Colombia, Perú, Brasil, Estados Unidos, El Salvador, Costa Rica y Guatemala, además de avanzar en su entrada a Argentina.
Para las empresas que operan regionalmente, el desafío apunta a crecer, la pregunta sobre packaging ya no es únicamente cuánto cuesta un empaque, sino si podrá utilizarse bajo las reglas del próximo mercado, si funcionará dentro de la operación y si la compañía tendrá tiempo suficiente para validar el cambio antes de que la regulación lo haga obligatorio.
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