Sin humo blanco en el conclave del precio del petróleo
Por Darío Dávalos, analista energético ecuatoriano
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El precio internacional del petróleo podría congelarse en los próximos meses, y no precisamente al alza. La incertidumbre sobre el futuro de la demanda de esta materia prima por las tensiones geopolíticas tras la subida de los aranceles estadounidenses y los anuncios de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) de incrementar su producción, han sumergido su cotización en aguas gélidas, por debajo de los US$ 65. Las recientes señales de su emergencia no han tenido la suficiente energía para cambiar su tendencia.
Las expectativas de los próximos diálogos entre EE.UU. y China, el 10 de mayo en Suiza, han calmado la ansiedad del mercado por la falta de certeza sobre la evolución de la demanda global de petróleo marcada por estas dos potencias. El alivio coyuntural ha permitido escalar unos puntos a su cotización internacional, pero no por sobre los US$ 65, hasta el cierre de este artículo. No obstante, otro evento podría mantenerlo estancado en los próximos meses.
La decisión de la Organización de los Países Exportadores de Petróleo (OPEP) de subir su producción en 411.000 barriles diarios, desde el próximo mes de junio, como parte de su política de eliminar de manera paulatina los recortes anteriores, ha disparado las preocupaciones de una sobreoferta de petróleo a escala global, en un mercado donde no es claro el comportamiento de su demanda por las presiones arancelarias.
Pero analistas del sector consideran se trataría más de una maniobra de Arabia Saudí, líder del cartel petrolero, orientada a disciplinar a otros países miembros de la OPEP, como Kazajistán, por su alta producción de esta materia prima, a pesar de haber establecido cuotas mensuales.
Los saudíes buscarían desalentar esta mayor producción con una caída del precio del petróleo, como ha sucedido, producto del anuncio de incrementar la producción desde junio. Y pesar de ser también un golpe para sus finanzas, sus líderes han asegurado poder convivir con un precio del petróleo bajo, y por mucho tiempo.
La realidad no sería diferente para países como Kazajistán, según ha revelado Javier Blas, editor de materias primas de Bloomberg. “Si el Brent se mantiene alrededor de su nivel actual de $62 por barril durante el resto del año, los ingresos petroleros brutos de Kazajistán disminuirían solo un 2% en comparación con el año pasado; una caída a $60 los recortaría en un 4%. Incluso si el Brent cotizara a $50 hasta diciembre, la disminución del 12% que acompaña en los ingresos anuales no es suficiente para persuadir al gobierno en Astaná a cambiar de rumbo”. Así, existen dudas sobre si Arabia Saudí tendrá éxito en sus planes.
Del otro lado, el coletazo de los saudíes impactaría también en las expectativas de inversiones en perforación de pozos petroleros en territorio estadounidense. La volatilidad del West Texas Intermediate (WTI) durante esta semana, opacaría el arranque de operaciones de fracking, al estar fuera de sus costes, calculado en $61 por barril. “Si los precios de mercado caen por debajo de esos costos, las empresas de perforación se retirarán”, escribía Robert Cyran en Reuters, el 6 de mayo, citando los resultados de una encuesta del Banco de la Reserva Federal de Dallas realizada a compañías petroleras.
Las tensiones alrededor del precio del petróleo tienen en evidente angustia a la evolución de la economía. Pero posiblemente la administración Trump no comparta el mismo sentimiento. A los pocos días de iniciado el mandato del actual presidente de EE.UU., Peter Navarro, asesor de comercio y manufactura de Donald Trump, presagió en $50 el precio del barril del petróleo con la iniciativa “perfora, cariño, perfora”, dicha por el Presidente de EE.UU. como muestra de su apoyo a la industria petrolera. No obstante, su énfasis buscaría reducir el costo de la energía y con ello disminuir la inflación en EE.UU. “Será nuestra arma más poderosa”, acató Navarro.
De momento, no hay humo blanco en esta coyuntura geopolítica alrededor de la cotización internacional del precio del petróleo. Las tensiones podrían durar un par de meses hasta encontrar una salida consensuada a la disputa arancelaria entre EE.UU. y China, y la demanda del petróleo se estabilice al alza a raíz del consumo de combustible durante el período de verano en EE.UU. Hay optimismo.




