Amazon compra Globalstar por US$11.600 millones y acelera la carrera por la conectividad satelital global
Con la compra de Globalstar, Amazon fortalece su apuesta por la conectividad satelital y abre nuevas posibilidades para ampliar cobertura en América Latina, una región aún marcada por brechas digitales, mientras se intensifica la competencia con actores como SpaceX.


Amazon cerró la adquisición de Globalstar por cerca de US$11.600 millones en una jugada que no solo fortalece su red satelital, sino que acelera una nueva fase de la competencia global por el internet desde órbita. La operación —acompañada de su alianza con Apple— coloca a la compañía en el centro de la carrera por llevar conectividad directa a dispositivos (D2D), un modelo que promete cambiar cómo se accede a internet, especialmente en regiones con infraestructura limitada.
Pero el verdadero campo de impacto no está solo en Estados Unidos o Europa. Está en mercados como América Latina, donde la conectividad aún es desigual, costosa y, en muchos casos, insuficiente.
América Latina: una región conectada… pero fragmentada
La expansión de Amazon llega a una región donde la brecha digital sigue siendo estructural. En América Latina, la penetración de internet en zonas urbanas ronda el 80%, pero en áreas rurales cae por debajo del 50%, dejando a más de 244 millones de personas con acceso limitado o inexistente a servicios digitales.
En México, el panorama es similar: aunque el 83.1% de la población usa internet, las diferencias regionales son profundas. El sur del país mantiene rezagos ligados a infraestructura y condiciones económicas, mientras que la conectividad rural sigue siendo significativamente menor que en zonas urbanas.
Además, el problema no es solo acceso, sino calidad. México ocupa posiciones rezagadas a nivel global en velocidad de internet, con promedios muy por debajo de países como Chile o Brasil.
En otras geografías, la situación es aún más crítica: países como Venezuela se encuentran entre los más rezagados del mundo en velocidad de conexión, evidenciando una infraestructura debilitada y desigual.
En este contexto, la promesa de conectividad satelital —sin depender de redes terrestres— se vuelve estratégica.
México y el caso Altán: el límite de los modelos tradicionales
El despliegue de redes mayoristas como el de Altán Redes buscó cerrar la brecha digital en México con infraestructura compartida. Sin embargo, su historia ha estado marcada por problemas financieros, reestructuraciones y dificultades para alcanzar cobertura universal.
El caso refleja una constante en la región: los modelos tradicionales de infraestructura requieren inversiones enormes, largos tiempos de despliegue y dependen de condiciones geográficas complejas.
Aquí es donde Amazon y su red satelital entran con ventaja: saltan la infraestructura terrestre.
Pero esa “ventaja” también abre preguntas: ¿puede un actor global sustituir proyectos públicos o mixtos? ¿O terminará concentrando el acceso en manos privadas?
El límite real: acceso no es lo mismo que asequibilidad
Aunque la conectividad satelital promete cobertura global, no garantiza acceso universal. Estudios recientes muestran que millones de localidades en el mundo no pueden costear servicios satelitales como los actuales, incluso con subsidios.
Es decir: el problema no es sólo técnico, es económico. Para América Latina, esto es clave. La entrada de Amazon podría ampliar cobertura, pero no necesariamente democratizar el acceso si los precios no se adaptan a los ingresos locales.
Amazon vs. Starlink: una nueva guerra por el cielo latinoamericano
La región ya es un terreno clave para la conectividad satelital. Starlink, de Elon Musk, tiene en América Latina su segundo mercado más importante, con más del 20% de su base de usuarios globales y no está sola: su red sigue creciendo, mejorando velocidad y cobertura, especialmente en zonas rurales donde la infraestructura terrestre no llega.
Con la compra de Globalstar, Amazon entra a competir directamente en ese espacio, pero con una diferencia estratégica:
Integración con dispositivos (vía Apple)
Sinergia con su nube (AWS)
Modelo híbrido (satélite + servicios digitales)
La entrada de Amazon también levanta cuestionamientos sobre competencia. La compañía ha sido señalada históricamente por estrategias agresivas de mercado: integración vertical, control de ecosistemas y capacidad de subsidio cruzado entre negocios.
El riesgo no es menor: en regiones con baja competencia, el actor que controle la conectividad controla también el acceso a servicios, datos y mercados digitales.
La conectividad, históricamente terrestre, ahora se juega en órbita y América Latina —con sus brechas, pero también con su potencial— se perfila como uno de los territorios donde esta nueva carrera tendrá efectos más visibles.

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