Bolivia reconfigura su matriz energética con inversión de US$340 millones
El presupuesto destina 48% a generación, 44% a transmisión y 8% a distribución, reflejando una apuesta por robustecer la infraestructura eléctrica en toda la cadena.
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La estatal Empresa Nacional de Electricidad (Ende) anunció un plan de inversión de 2.340 millones de bolivianos (alrededor de US$340 millones) para 2026, con el objetivo de fortalecer la generación, ampliar redes de transmisión y avanzar en electrificación rural, en un contexto marcado por presiones económicas y energéticas en el país.
El presupuesto destina 48% a generación, 44% a transmisión y 8% a distribución, reflejando una apuesta por robustecer la infraestructura eléctrica en toda la cadena. La estrategia se alinea con la hoja de ruta del gobierno del presidente Rodrigo Paz, que busca acelerar la diversificación energética y reducir la dependencia del gas natural, actualmente responsable de cerca del 70% de la generación eléctrica.
Inversión en renovables y expansión de capacidad
Entre los proyectos más relevantes destacan dos desarrollos hidroeléctricos clave: Miguillas, con una inversión de 550 millones de bolivianos y una capacidad estimada de 205 MW, e Ivirizu, con 178 millones de bolivianos y una capacidad de 290 MW. Ambos proyectos serán fundamentales para incrementar la oferta energética en el mediano plazo.
A esto se suma el impulso a energías limpias y alternativas, como el proyecto geotérmico Laguna Colorada (105 millones de bolivianos) y el parque eólico Warnes II, con capacidad de 45 MW. Estas iniciativas forman parte del esfuerzo por diversificar la matriz energética hacia fuentes renovables, una tendencia que Bolivia ha venido adoptando en la última década.
En paralelo, el país avanza en electrificación rural con un programa nacional que recibirá 450 millones de bolivianos, así como en infraestructura de transmisión, destacando la conexión del sistema aislado de San Ignacio de Velasco al sistema interconectado nacional, con una inversión de 180 millones de bolivianos.
Rezago en ejecución y retos estructurales
El anuncio de este nuevo plan contrasta con los niveles de ejecución del año anterior. En 2025, Ende contó con un presupuesto de 2.470 millones de bolivianos, pero solo ejecutó 908 millones, es decir, menos del 40%. El desempeño fue desigual: mientras transmisión alcanzó un 66,9% de ejecución, generación se quedó en 37,4% y distribución en apenas 22,4%.
Este rezago se explica, en parte, por el entorno macroeconómico adverso. Bolivia enfrenta una escasez persistente de divisas y combustibles, derivada de la caída en ingresos por hidrocarburos, históricamente uno de los pilares de su economía. A ello se suma la incertidumbre política tras el cambio de gobierno en noviembre pasado.
Financiamiento internacional y apertura al sector privado
Como parte de su estrategia, el gobierno ha comenzado a buscar financiamiento externo y mayor participación privada. Una de las primeras acciones fue la firma de un acuerdo con el banco de desarrollo CAF - Banco de Desarrollo de América Latina para el proyecto solar Chichas, de 120 MW.
La apuesta apunta a transformar gradualmente el modelo energético
boliviano, históricamente dependiente del gas, hacia uno más diversificado y resiliente. Sin embargo, el éxito de esta estrategia dependerá de la capacidad de ejecución de proyectos, la estabilidad económica y la atracción de inversión privada en un entorno aún incierto.
En este escenario, la inversión de Ende no solo representa un esfuerzo por modernizar la infraestructura eléctrica, sino también una señal de hacia dónde busca moverse Bolivia en materia energética: menos gas, más renovables y mayor integración territorial.

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