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UIT y OCDE alertan: 2.200 millones de personas siguen sin internet, la fragmentación digital podría frenar la innovación global

La líder de la UIT señaló que millones de personas siguen fuera de la economía digital, lo que limita su acceso a educación, servicios financieros, salud y oportunidades laborales.

9/3/2026
internet desconexión
Redacción Simalco
Redacción Simalco

Más de 2.200 millones de personas en el mundo aún no tienen acceso a internet, una brecha que podría ampliarse si los países avanzan con políticas digitales fragmentadas y regulaciones incompatibles. Esa fue la advertencia central de la secretaria general de la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT), Doreen Bogdan-Martin, y del secretario general de la OCDE, Mathias Cormann, quienes llamaron a reforzar la cooperación internacional para evitar que la economía digital se fracture en bloques regulatorios y tecnológicos.

Durante su intervención, Bogdan-Martin insistió en que el debate global debe dejar de centrarse en la fragmentación y enfocarse en construir un ecosistema digital verdaderamente integrado.

“Tenemos que dejar de pensar en esto en términos de fragmentación”, señaló, al pedir un enfoque que involucre a todo el gobierno y a todas las instituciones, y que coloque a las personas en el centro del desarrollo digital.

La líder de la UIT recordó que, a pesar del crecimiento de la conectividad en la última década, millones de personas siguen fuera de la economía digital, lo que limita su acceso a educación, servicios financieros, salud y oportunidades laborales.

Para Mathias Cormann, la conectividad digital debe entenderse como infraestructura económica crítica, al mismo nivel que las redes de transporte o los sistemas financieros.

“La conectividad digital es una infraestructura económica esencial”, afirmó.

Los datos respaldan la magnitud del cambio tecnológico. En los países de la OCDE, la fibra óptica representa ya cerca de la mitad de las conexiones de banda ancha fija, mientras que el uso de datos móviles prácticamente se ha triplicado en los últimos años.

Sin embargo, este avance convive con desigualdades persistentes.

Cormann advirtió que las brechas digitales se mantienen tanto entre países como dentro de ellos, especialmente en regiones rurales y comunidades desfavorecidas, donde la infraestructura digital sigue siendo limitada.

El riesgo de la fragmentación regulatoria

Uno de los principales riesgos señalados por ambos líderes es la proliferación de normas nacionales divergentes en áreas como telecomunicaciones, datos, inteligencia artificial o plataformas digitales.

Según Cormann, la fragmentación regulatoria podría elevar costos para las empresas tecnológicas, frenar la inversión y ralentizar la innovación, sin necesariamente mejorar la seguridad digital.

Garantizar conectividad de alta velocidad en todas partes, advirtió, es clave para que la digitalización “fomente la cohesión en lugar de profundizar las brechas existentes”.

Estándares globales para construir confianza

Bogdan-Martin subrayó que una de las bases del crecimiento de internet ha sido históricamente la existencia de estándares técnicos globales que permiten la interoperabilidad entre redes, plataformas y servicios.

“Con estándares, podemos generar confianza”, explicó.

Por ello, insistió en que gobiernos e instituciones deben priorizar interoperabilidad, escalabilidad y bases técnicas comunes, elementos que permitirán sostener el crecimiento del ecosistema digital.

Gobernanza flexible en la era de la IA

La irrupción de la inteligencia artificial agrega presión a los marcos regulatorios tradicionales. Para la secretaria general de la UIT, las instituciones deberán evolucionar desde modelos de gobernanza estáticos hacia esquemas adaptativos, capaces de responder al ritmo de la innovación tecnológica.

En paralelo, el desarrollo de habilidades digitales y capacidades tecnológicas será clave, ya que la IA transformará múltiples sectores productivos al tiempo que generará nuevas oportunidades laborales.

Cormann cerró con un mensaje pragmático: no existe una solución única para los desafíos de la economía digital.

“No hay una solución mágica. Tenemos que hacerlo todo”, afirmó.

El desafío, concluyen ambos líderes, será lograr que la digitalización avance como un motor de crecimiento inclusivo y no como un nuevo factor de desigualdad global.