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Uber presentó robotaxi autónomo en CES 2026

El lanzamiento comercial está planeado para finales de 2026 en el Área de la Bahía de San Francisco, donde el robotaxi competirá con otras propuestas de movilidad autónoma, como las de Waymo, Tesla y Zoox

7/1/2026
Uber taxi
Redacción Simalco
Redacción Simalco

En CES 2026, Uber Technologies Inc. presentó su visión más ambiciosa hasta la fecha para el transporte urbano autónomo: un robotaxi de producción en colaboración con Lucid Motors y la startup de conducción autónoma Nuro. El vehículo, basado en la SUV eléctrica Lucid Gravity, representa un paso clave hacia el despliegue comercial de servicios de movilidad sin conductor que podrían transformar las grandes ciudades.

Un robotaxi “listo para producción” y pruebas reales

La alianza entre Uber, Lucid y Nuro fue el centro de atención en el CES 2026, donde las tres compañías exhibieron por primera vez un robotaxi que está diseñado para ofrecer transporte autónomo a pasajeros reales en un futuro cercano. El vehículo no es un simple prototipo conceptual, sino una versión “production intent” —es decir, con atributos y especificaciones cercanos a los de un modelo que podría operarse comercialmente este mismo año.

Desde diciembre de 2025, prototipos de ingeniería han sido sometidos a pruebas en carretera en el Área de la Bahía de San Francisco, lideradas por Nuro bajo supervisión humana, como parte del proceso de validación antes del lanzamiento oficial.

Tecnología avanzada y diseño centrado en el usuario

El robotaxi está basado en el Lucid Gravity, un SUV totalmente eléctrico conocido por su autonomía y diseño interior espacioso. A este chasis se le ha integrado un arreglo de sensores de última generación: cámaras de alta resolución, radares y sensores LiDAR de estado sólido que proporcionan percepción total del entorno. Todos estos datos son procesados por NVIDIA DRIVE AGX Thor, la plataforma de computación que actúa como el “cerebro” del sistema autónomo.

Un elemento distintivo del diseño es el módulo de sensores montado sobre el techo, descrito como un “halo”, que incorpora luces LED capaces de mostrar información al usuario —como iniciales del pasajero y estados de viaje— facilitando la identificación del robotaxi en entornos urbanos.

En el interior, Uber ha diseñado una experiencia de usuario premium, con pantallas interactivas desde las cuales los pasajeros pueden personalizar aspectos del viaje como el clima, la música y la posición de los asientos. Además, se visualiza en tiempo real lo que percibe el vehículo de su entorno, generando una sensación de confianza y transparencia en la conducción autónoma.

Mercado, estrategia y competencia

Uber ha recorrido un largo camino desde que vendió su anterior unidad interna de conducción autónoma en 2020 para reposicionarse como plataforma integradora de tecnologías autónomas en lugar de desarrollador directo. Este robotaxi representa un ejemplo de esa estrategia: Uber no fabrica los vehículos ni desarrolla el sistema autónomo, pero los integra en su red global de movilidad.

Lucid, por su parte, ha encontrado en esta alianza una vía para diversificar su oferta más allá del mercado tradicional de vehículos eléctricos de consumo, mientras que Nuro consolida su tecnología de autonomía de Nivel 4 en una aplicación de transporte de pasajeros.

El lanzamiento comercial está planeado para finales de 2026 en el Área de la Bahía de San Francisco, donde el robotaxi competirá con otras propuestas de movilidad autónoma, como las de Waymo, Tesla y Zoox —esta última impulsada por Amazon—, que también han intensificado sus pilotos en ciudades importantes.

Más allá de la tecnología: ¿una revolución urbana?

La apuesta por los robotaxis representa más que un avance tecnológico: es una reconfiguración del transporte urbano, con implicaciones profundas en términos de sostenibilidad, economía de plataformas y planificación urbana. Un despliegue masivo de robotaxis podría reducir significativamente la dependencia de vehículos particulares, disminuir emisiones y reconfigurar la propiedad del transporte en las metrópolis del futuro.

Sin embargo, también plantea interrogantes sobre seguridad, regulación y rentabilidad, cuestiones que la industria aún debe abordar mientras se acelera el ritmo de pruebas y lanzamientos comerciales alrededor del mundo.