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4/8/2025
Jornada laboral de 40 horas en México: los pro y los contra
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Actualmente, México posee una jornada laboral de 48 horas semanales y existe un proyecto de ley que se encuentra en tramitación que busca reducirlas a 40 horas, iniciativa que además incorpora dos días de descanso por cada cinco trabajados de manera obligatoria. La discusión de esta reforma quedó en pausa en la última legislatura, pero con la renovación del Congreso de la Unión y el cambio de gobierno, retorna la expectativa sobre el proyecto y también abre otro debate paralelo al que hay que estar atentos: los beneficios y efectos que puede tener en trabajadores y las empresas.
La reducción de jornada laboral puede traer varios beneficios, como mejorar el equilibrio entre trabajo y vida personal, ya que permite a los trabajadores tener más tiempo libre para actividades personales, familiares o de ocio, lo que es fundamental para su bienestar emocional. También reduce el estrés y mejora la salud mental, lo que puede llevar a un aumento de la productividad y a más oportunidades para la formación y el desarrollo profesional.
En el mismo sentido, todos estos beneficios tienen, en general, un potencial en aumentar la satisfacción laboral, lo que también reduce la rotación y ayudan a mantener un entorno más positivo al interior de las empresas.
Sin embargo, desde el lado de las empresas, por matemática simple claramente habrá un aumento de costos para las organizaciones, sobre todo en las pequeñas y medianas empresas (PyMEs). Muchas tendrán que contratar profesionales o personal adicional para cubrir las obras o trabajo que se pierde con esta disminución, o bien entrar en la modalidad de pagar horas extras, impactando directamente los márgenes de ganancias.
Asimismo, puede haber una dificultad para cumplir la demanda con los compromisos que tengan las empresas ya pactados, lo que también es un tema importante sobre todo para las empresas que dependen de la mano de obra intensiva, que puede ser manufactura, comercio minorista.
Otro punto por considerar es que, si no se toman las medidas de contingencia para poder administrar estos cambios, una jornada laboral de 40 horas puede ser una desventaja para algunas empresas que están en mercados altamente competitivos. Las empresas que tengan mayores recursos podrán adaptarse de mejor manera a estos cambios, invirtiendo en tecnología, automatización, incluso inteligencia artificial, pero las PyMEs no tienen esa capacidad, por lo que se verán más afectadas y este proceso será mucho más desafiante para ellas.
En cuanto a la contratación de mano de obra, existirá una mayor demanda de trabajadores, lo que es positivo para las personas que están buscando empleo. Al mismo tiempo, habrán algunas políticas de flexibilidad, como tiempo parcial o contratación temporal, con tal de cumplir esa baja de horas. Finalmente, se va a fomentar el trabajo formal porque una jornada laboral más corta tendrá que tener mejores condiciones laborales y, por ende, existirán muchos empleos en donde se deberá formalizar esta relación, aportando a este desafío de informalidad persistente en el país.
Se debe considerar que esta política ya se ha implementado en otros países y con mucho éxito, como Islandia, Suecia y hace poco también en España, donde los resultados fueron positivos en términos de productividad y bienestar de los trabajadores. Se ha quedado demostrado que trabajar menos horas no necesariamente reduce la productividad, sino que en algunos casos incluso la aumenta.
La experiencia internacional sugiere que sí es posible implementar este tipo de reformas de manera exitosa. Sin embargo, debe ser una implementación gradual y con pilotos para ver el impacto que irá generando, tanto en las empresas como a nivel social de los trabajadores, y tener una cierta flexibilidad para que las empresas vayan adaptándose a esta nueva ley.

