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Google reactiva proyecto de centro de datos de US$200 millones en Chile con un diseño sin consumo de agua

La tecnológica presentó un nuevo diseño para su centro de datos en Cerrillos, basado en enfriamiento por aire, con el que busca destrabar un proyecto detenido desde 2024 por cuestionamientos ambientales. La infraestructura contempla una inversión de US$200 millones y podría quedar exenta de una evaluación ambiental formal.

7/8/2026
Centro de datos
Redacción Simalco
Redacción Simalco

Google dio un nuevo paso para reactivar su proyecto de centro de datos de US$200 millones en la comuna de Cerrillos, en Santiago de Chile, tras presentar ante el Servicio de Evaluación Ambiental (SEA) una Carta de Pertinencia que incorpora un rediseño completo de la instalación, ahora basado en un sistema de enfriamiento por aire que elimina el consumo de agua utilizado en la propuesta original.

La compañía confirmó que el documento responde al rediseño integral del proyecto y constituye un procedimiento administrativo previo en caso de decidir avanzar con su construcción.

El cambio representa un giro relevante para una iniciativa que acumula más de seis años de tramitación. El proyecto original fue ingresado al sistema ambiental en 2019 y obtuvo aprobación en 2020, pero posteriormente enfrentó acciones judiciales debido al uso de agua para el sistema de refrigeración. En febrero de 2024, un tribunal ambiental ordenó detener las obras por preocupaciones relacionadas con su impacto ambiental.

Tras esa resolución, Google anunció que replantearía completamente el desarrollo, sustituyendo el sistema de refrigeración por agua por tecnología de enfriamiento por aire, una alternativa que responde a las crecientes exigencias de sostenibilidad para este tipo de infraestructura y a la presión sobre los recursos hídricos en Chile.

El nuevo centro de datos se construirá en el mismo predio originalmente previsto y contempla una superficie de 32.433 metros cuadrados, que albergará el edificio principal de procesamiento de datos, oficinas y áreas de soporte operativo.

En materia energética, el proyecto considera la construcción de dos túneles subterráneos para conectar la instalación con la subestación Chena mediante una línea de 110 kV, además de una subestación eléctrica interna. Como respaldo ante interrupciones del suministro, la infraestructura incluirá 44 generadores diésel de emergencia, mientras que el sistema de climatización estará compuesto por 63 chillers de condensación por aire.

La construcción se desarrollaría en cuatro etapas durante un periodo estimado de 30 meses.

Uno de los elementos centrales del nuevo planteamiento es que el proyecto se mantendría por debajo de los umbrales establecidos por la normativa chilena que obligan a una evaluación de impacto ambiental más extensa. Según el informe presentado al SEA, los estanques para acumulación de aguas lluvia tendrán una capacidad máxima de 2.900 metros cúbicos, muy inferior al límite de 50.000 metros cúbicos establecido para este tipo de infraestructura.

Asimismo, la conexión eléctrica proyectada tendrá apenas 400 metros de longitud, lejos de los 2 kilómetros que definen una línea de transmisión de alto voltaje sujeta a mayores exigencias regulatorias. El almacenamiento de diésel también permanecería por debajo del nuevo umbral de 1.000 toneladas vigente desde 2026, con una capacidad prevista de 695,9 toneladas.

La reactivación del proyecto ocurre en un contexto de fuerte expansión de la infraestructura digital en América Latina, impulsada por la creciente demanda de servicios en la nube, inteligencia artificial y procesamiento de datos. Al mismo tiempo, refleja cómo los grandes operadores tecnológicos están ajustando el diseño de sus centros de datos para reducir su impacto ambiental y facilitar la obtención de permisos en mercados donde la disponibilidad de agua y energía se ha convertido en un factor estratégico para nuevas inversiones.

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