Colombia apuesta por la energía eólica: una jugada estratégica entre petróleo y viento
A pesar de su atractivo, el proyecto enfrenta varios desafíos. Las autoridades ambientales requieren estudios amplios y procesos de consulta previa con comunidades indígenas presentes en la zona.
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Ecopetrol y AES Colombia han decidido impulsar un ambicioso proyecto de energía eólica en el departamento de La Guajira, ubicado en el extremo norte de Colombia. La iniciativa consiste en el desarrollo del complejo Jemeiwaa Ka’I, que —una vez en plena ejecución— sumará cerca de 1.100 MW instalados y demandará inversiones que podrían superar los US$1.000 millones.
De la inversión al concreto
La petrolera estatal Ecopetrol firmó en abril de 2025 un Acuerdo Marco de Inversión con AES Colombia para adquirir una participación del 49 % en el proyecto Jemeiwaa Ka’I. Por su parte, AES Colombia ha detallado que la primera fase del conjunto (que contempla parques nombrados JK1 y JK2) ya cuenta con permisos ambientales, y que el parque JK4 (195 MW) presentó recientemente su Estudio de Impacto Ambiental ante la autoridad nacional (ANLA).
La operación dio un paso formal cuando la Superintendencia de Industria y Comercio de Colombia aprobó la transacción, al considerar que no afecta significativamente la competencia del mercado eléctrico colombiano.
Un contexto de necesidad
Este movimiento llega cuando Colombia se enfrenta a la necesidad de diversificar su matriz energética, marcada históricamente por hidroeléctricas e hidrocarburos. En La Guajira, los recursos eólicos son de clase mundial, lo que convierte a la región en un escenario estratégico para la transición energética.
Durante un evento en Colombia, el gerente comercial de AES Colombia destacó que «es necesario tener portafolios diversificados, con energías de respaldo» y señaló que este proyecto «no solo es fuente de nueva capacidad, sino un modelo de transición ordenada, con innovación tecnológica y participación comunitaria».
Retos que no son menores
A pesar de su atractivo, el proyecto enfrenta varios desafíos. Las autoridades ambientales requieren estudios amplios y procesos de consulta previa con comunidades indígenas presentes en la zona, lo cual puede dilatar los plazos de construcción. En varios casos de proyectos renovables en la región han surgido resistencias locales que han atrasado permisos.
También se requiere llevar la infraestructura eléctrica hasta el parque —por ejemplo, la línea de transmisión “Colectora” a 35 km conectará al sistema nacional de Colombia— lo que implica obras complementarias de ingeniería y logística.
¿Por qué es relevante para Colombia y la región?
- Transición energética: Este tipo de alianzas entre empresas tradicionales de hidrocarburos (Ecopetrol) y renovables (AES) muestra cómo pueden converger los sectores en una estrategia de cambio de matriz.
- Inversión extranjera y nacional: La entrada de capital y tecnología renovable articula inversión privada con objetivos públicos de sostenibilidad, creando un mecanismo de “seguro energético” para el país.
- Desarrollo regional: La Guajira no solo se beneficia de la capacidad instalada sino también de la creación de empleos, infraestructura y potencial de exportación o autosuficiencia energética.
- Modelo replicable: Si tiene éxito, el modelo puede repetirse en otros departamentos con alto recurso eólico o solar.
El impulso del complejo Jemeiwaa Ka’I representa un paso significativo para Colombia. No es solo un nuevo parque eólico, sino una señal de que el país —a través de empresas clave— apuesta por vincular su experiencia petrolera con el futuro renovable. Si bien los desafíos operativos, sociales y ambientales son complejos, el horizonte se plantea claro: un país con viento, sol, riqueza tradicional y visión de cambio.
FOTO: Laura Penwell
*Este artículo fue elaborado con ayuda de la inteligencia artificial, curado y editado por periodistas de Simalco.

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