Caen las tecnológicas en Wall Street: ¿el freno a la IA alcanzará el boom de centros de datos?
Las advertencias de líderes de la industria sobre los riesgos de la inteligencia artificial provocaron una fuerte venta de acciones de semiconductores. La reacción abre una pregunta para el mercado: qué ocurriría con las inversiones en chips, capacidad de cómputo y centros de datos si la carrera por desarrollar modelos de IA pierde velocidad.
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Wall Street cerró a la baja el lunes 14 de septiembre, con los fabricantes de semiconductores entre los principales afectados, después de que líderes de compañías estadounidenses de inteligencia artificial plantearan la necesidad de desacelerar el desarrollo de modelos avanzados ante los riesgos asociados con sus crecientes capacidades.
El Nasdaq retrocedió alrededor de 0.8%, mientras las acciones de Nvidia cayeron más de 3%. El impacto fue mayor entre otros fabricantes de chips: Intel, AMD y Marvell registraron descensos de entre 5% y 6%, llevando al índice de semiconductores de Filadelfia a perder cerca de 6% durante la jornada.
La reacción del mercado no fue, sin embargo, una venta indiscriminada de compañías relacionadas con inteligencia artificial. Mientras las empresas más expuestas al suministro de infraestructura perdieron terreno, algunos de los grandes compradores de esa capacidad resistieron e incluso avanzaron. Alphabet ganó cerca de 2%, Microsoft 1.6% y Meta alrededor de 1.4%, según Fortune.
Esa diferencia apunta al interrogante que comienza a trasladarse de los laboratorios de IA hacia los mercados financieros: si el desarrollo de los modelos más avanzados se desacelera, ¿también podría hacerlo la demanda de chips y la expansión de centros de datos que ha acompañado la carrera por la IA?
Reuters señala que el gasto masivo en infraestructura de inteligencia artificial ha sido uno de los motores del avance de las acciones tecnológicas y de semiconductores durante los últimos años. La preocupación no es que desaparezca la demanda de capacidad de cómputo, sino que deje de crecer al ritmo exponencial que ha respaldado algunas de las valoraciones y planes de inversión del sector.
De los modelos a la infraestructura
El detonante inmediato fue el llamado de Dario Amodei, CEO de Anthropic, a reducir el ritmo con el que avanzan las capacidades de los modelos. Sam Altman, CEO de OpenAI, y Elon Musk, responsable de xAI, coincidieron con la necesidad de abordar los riesgos planteados por Amodei, según Reuters.
Para los inversionistas, el debate tiene implicaciones que van mucho más allá de los desarrolladores de modelos. Nvidia y otras empresas de semiconductores dependen directamente de que continúe creciendo la demanda de capacidad computacional, mientras que alrededor de esa demanda se ha desplegado una cadena de inversiones que comprende servidores, redes, energía y nuevos centros de datos.
De ahí que algunas de las compañías ligadas directamente a la construcción de esa infraestructura también hayan quedado bajo presión. Fortune señala que las denominadas neoclouds y otras empresas expuestas al crecimiento continuo de centros de datos participaron de las caídas del lunes.
Jamie Cox, socio gerente de Harris Financial Group, planteó a Reuters que el mercado podría estar aproximándose a la parte alta de la curva de construcción de infraestructura de IA, una fase habitual en los ciclos tecnológicos en la que la oferta comienza a adelantarse a la demanda. Otros analistas, sin embargo, consideran que la reacción bursátil puede ser exagerada y que todavía no existen evidencias de una reducción efectiva de las inversiones.
Por ahora, por tanto, no existe evidencia de que el boom de centros de datos se esté deteniendo. Lo que cambió es la percepción de riesgo: Wall Street comenzó a poner precio a un escenario en el que la expansión de la IA podría ser menos acelerada de lo previsto.
Anthropic lleva el debate a Washington
Las declaraciones tampoco aparecen de manera aislada. Anthropic lleva meses impulsando una mayor intervención pública alrededor de los modelos más avanzados.
En julio, la compañía anunció una aportación adicional de US$20 millones a Public First Action, llevando su respaldo total a la organización a US$40 millones. Anthropic señaló que los recursos están destinados a educación pública y políticas relacionadas con IA y que no pueden utilizarse para influir en la elección de candidatos.
La empresa sostiene que la transparencia de los desarrolladores ya no es suficiente ante el rápido avance de las capacidades de los modelos. En su marco de políticas propone que los gobiernos puedan verificar las medidas de seguridad de las compañías, aplicar sanciones y, en última instancia, ralentizar o bloquear el despliegue de modelos que representen un riesgo grave de daño catastrófico. También respalda controles más estrictos a la exportación de chips avanzados y equipos para fabricar semiconductores.
Al mismo tiempo, Anthropic ha incrementado significativamente su presencia en Washington. De acuerdo con Axios, con base en registros federales, la compañía gastó más de US$3.5 millones en lobby durante el primer semestre de 2026, por encima de los US$3.1 millones destinados durante todo 2025. Solo en el segundo trimestre desembolsó cerca de US$2 millones en asuntos que incluyeron controles de exportación, ciberseguridad y estándares de seguridad para IA.
La discusión regulatoria, por tanto, comienza a cruzarse con una cuestión económica de mayor escala. Los centros de datos, chips y demás infraestructura se han construido bajo expectativas de una demanda creciente de cómputo. Una desaceleración regulatoria o voluntaria en el desarrollo de modelos no eliminaría esa demanda, pero podría modificar las proyecciones sobre la velocidad con la que será necesario añadir nueva capacidad.
Wall Street empieza a calcular ese escenario
Steve Sosnick, estratega jefe de Interactive Brokers, dijo a Reuters que una desaceleración real del gasto en IA tendría consecuencias tanto para la economía como para sectores relevantes del mercado bursátil. Al mismo tiempo, consideró que el comportamiento de las acciones todavía no refleja un escenario en el que los inversionistas crean que el gasto vaya a detenerse abruptamente.
La rotación observada el lunes refuerza esa lectura: los fabricantes de la infraestructura fueron los más castigados, mientras algunos de sus mayores compradores tuvieron un mejor desempeño.
El mercado, además, enfrentó otros factores de presión. El rendimiento del bono del Tesoro estadounidense a diez años superó brevemente el 5% por primera vez desde 2023, mientras los inversionistas esperan la decisión de política monetaria de la Reserva Federal.
Por ello, sería prematuro atribuir toda la caída de Wall Street exclusivamente al debate sobre IA. Pero el comportamiento de los semiconductores sí mostró dónde se concentra una nueva preocupación: el riesgo de que cualquier desaceleración en la carrera por modelos cada vez más potentes termine reduciendo las expectativas de crecimiento para la enorme infraestructura construida alrededor de ellos.
Por ahora es una pregunta, no una tendencia confirmada. Pero después de años en los que el mercado premió la expectativa de una demanda prácticamente ilimitada de capacidad de cómputo, la sesión del lunes mostró que Wall Street también empieza a considerar el escenario contrario.
Fuentes principales: Reuters, Anthropic, Axios y Fortune.
FOTO: Monstera Production





